domingo, 6 de noviembre de 2011

MUERTE POR EL TACTO Jaime Saenz (fragmento)

Mi soñoliento cuerpo despierta finalmente, y me hallo frente a mis amigos muertos

y me levanto triste a veces porque de haber un muro a mi frente, de haber una valla o un duende a mi frente,

yo no estaría triste ni pensaría en ti ni en mí ni en ellos

y es así que salgo encorvado a contemplar el interior de la ciudad y uso del tacto desde mis entrañas oscuras

en el secreto deseo de encontrar allá, allá el medio propicio para hacer que el mundo sea envuelto por el olvido

para que el olvido impere en las primeras máscaras inventadas por la humanidad

para que el olvido sea la fuerza motora y suprema y para que del olvido sólo surja el olvido

¡no puedes tener idea del olvido porque no conoces a mis amigos muertos!

y para que en el curso de las edades el olvido llegue a generar la soledad

para ello habrás de estar presente en aquella estrella

en el rumbo indeciso,

en el caos de la mirada

en modo alguno para determinar, y sí para que se justifique la razón inexorable de lo habido y lo por haber

de modo que lo armonioso sea siempre armonioso, has de estar presente sin poder saberlo

y yo estaré presente y no podré saberlo pero seremos el olvido y la soledad

porque ya hemos sido olvido y soledad cuando nada sabíamos —cuando no teníamos la noción de la oreja y del dolor

ni sed

yo te anuncio que sabemos y seremos

harto conocido es el continente de aquel o de aquellos o del que hace cábalas con una jorobita

conocemos a las gentes pero sólo tal cual son y no las sabemos tal cual no son

pese a que carecen de la facultad de no ser por que no saben que pueden no ser o ser

las saben en toda su magnitud mis amigos muertos y yo hablo de ellos con seguridad y orgullo

son mis maestros

el que hayan muerto dice que han existido eternamente antes de que yo existiera

su muerte y sus muertes me enseñan no sólo que puedo ser fabricante de azúcar sino marino, relojero, pintor, físico, geomántico y muchas otras cosas

que puedo tener además desconocidas profesiones y que puedo afectar alegría coma o no.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Yo me escondo de las extrañas costumbres —de la actitud con que no se debe resumir una tesis adorable acerca de las cosas sencillas y perfumadas

soy partidario de las lombrices y de los peces

de las estrellas que cantan

guardo devoción por la mirada de los niños

y me gusta dibujar cuando llueve

y cuando se humedecen mis ojos, me es necesario poder hablar el idioma secreto originado durante el triunfo de las cosas

juzgo conveniente alabar la esencia de aquel anciano y detenerme cuando el ayudante de hornero le hace muecas descriptivas

al animal que pasa fugaz ante la sonrisa de la viejecita del dintel

en fin, adoro las voces claras, los trenes y las ciudades

y por todo lo que digo

adoro mis entrañas oscuras.

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